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LA CULPA : CLAVES PARA PROCESARLA



Claves para procesar la culpa


¿Te sentís culpable por algo? Te damos una guía práctica para amigarte con tus propios prejuicios



No hay duda. Si la mujeres tenemos un sexto sentido, ese es la culpa. Que no pasamos suficiente tiempo con nuestros hijos, que nos bajamos una bolsa de caramelos en el camino de vuelta a casa y rompimos la dieta, que no rendimos en el trabajo por tener la cabeza en mil lugares a la vez, que deberíamos ser más demostrativas con nuestros seres queridos. Culpable, culpable, culpable. Como si un juzgado de dedos índices señalaran cada una de nuestra faltas para hacernos sentir lo peor de lo peor.

Pero si bien es algo que llevamos en nuestro ADN está bueno aprender a entenderla, procesarla y utilizarla a nuestro favor para dejar de juzgarte por todo y amigarte con la culpa. Para eso, probá con estas claves fáciles y fundamentales.

* Aceptar la crisis

La culpa es un sentimiento incómodo. 'Tierra, tragame', piensan algunas ante la vergüenza de lo que han hecho. Mientras que otras decidimos enojarnos y transferirle la culpa al otro en vez de hacernos cargo de la parte que nos toca: 'Y bueno, si nadie va a su cumpleaños, es porque ella no se lo merecerá en el fondo, ¿no?'. También están las que se sumergen en el océano del malestar y el fracaso: 'Ese ascenso era para mí. ¿Cómo se me pudo escapar la oportunidad? Es culpa mía, seguramente dije algo que a mi jefe no le gustó y chau.... Arruiné todo'. Nos vamos a preguntar mil veces: '¿Cómo me pasó esto a mí?'.

A. Para superar esta sensación de crisis, primero hay que aceptar que la culpa es normal y es uno de los sentimientos sociales más comunes del ser humano. Cualquiera que haya pasado por una situación culposa lo sabe: empezás a cortar vínculos, evitar 'miradas', y así te vas alejando y autocondenándote a la soledad. Pero.... ¡no te confundas! Lo que hay que tener en cuenta en estos casos es que nos pasa lo mismo a todas, así que simplemente podés imaginarte formando parte de un enorme clan de imperfectos.

*Abrazar el sentimiento

Nuestro ego está golpeado y le cuesta reconocer que no es infalible: 'Pero.... ¿cómo puede ser que le doy la teta a mi bebé y no sube de peso?...'. Cuando reconocemos nuestro sentimiento de culpa -que nos vuelve prescindibles, abandonadas y desamparadas-, quizás hasta nos den ganas de llorar. Entonces.... ¡llorá! Permitite cierto autoconsuelo; este momento es importante porque te fortalece progresivamente y te hace asumir tu debilidad: 'OK, me puede pasar.... ¿Quién soy yo para no equivocarme?'.

B. Cuando aceptamos, es más fácil ubicar nuestro narcisismo en el lugar que le corresponde: capaz nuestra leche por el momento no es suficiente, pero nuestros hijos podrán alimentarse con el refuerzo de una leche de fórmula. O, también, nuestras amigas pueden continuar perfectamente con sus vidas si no les atendemos el teléfono alguna que otra vez. No pasa nada. Así, de a poco, todo va volviendo a la normalidad y nuestras emociones se aquietan. Al quedarte un poco conectada con esa culpa, lograste parar la bola de nieve. Y ahora.... ¿qué hacemos?

* Analizar, pensar y examinar

Una vez que ya sabemos de dónde vino la culpa, es clave no actuar impulsivamente y dedicarle un tiempo a cierta introspección exhaustiva. ¿Por qué creo que hice lo que hice? ¿Actué mal? ¿Podría haberlo hecho de otra manera? Mientras respondemos estas preguntas, es clave no rechazar lo que sentimos y explorar sin juzgarnos qué es lo que se transformó en nosotras mismas y en el vínculo con los otros.

C. Porque, en definitiva, siempre que existe la culpa, también subyace solapadamente la ruptura de un contrato -no hiciste lo que el otro esperaba de vos-, y eso suele ser difícil de procesar.

'¿Quiero sentirme mal cada vez que no atiendo a Fulana por teléfono?', podría traducirse en un '¿Quiero seguir ocupando el rol de la amiga-que-no- falla-nunca? ¿Cuál es el contrato entre Fulana y yo? Ella recibe mi consejo telefónico las 24 horas.... ¿Y yo qué recibo a cambio?'. Seguramente, el premio gordo sea sentirte fuerte y buena, pero.... ¿te cierra eso? Para decirlo de otra forma: cuando la culpa está sostenida por la confianza, podés poner en marcha una nueva ética que esté más en sintonía con las decisiones que tomaste. No te olvides de que ser infiel a una misma también es ser irresponsable.

* Discernir la culpa-motor

¿Se pueden hacer cosas motivadas por la culpa? Claro que sí. Una se siente más buena y más confiable cuando lo hace. Lo que hay que tener en claro es qué resultado positivo para vos va a producir eso.

D. Enfocate en la relación costo/beneficio de tus acciones: si ir al casamiento de tu prima segunda que vive a 800 kilómetros de tu casa te hace sentir más buena o 'la diosa del cumplimiento', avanti. Pero hacelo por vos y no pongas en primer plano el 'Pooobrecita, si yo no voy..., no va a ir nadie y capaz la fiesta es un aburrimiento total...'. Si lo encarás así y negociás con vos misma hasta obtener un resultado positivo, vas a ir dejando de hacer las cosas movida por la culpa y vas a salir ganando.

*Decidir

Llega el momento de actuar en consecuencia. Y en este sentido, las decisiones pueden sermeramente prácticas, por ejemplo, bajarte del auto y pedir las disculpas del caso si chocaste con el vehículo de adelante en el semáforo porque te distrajiste. Pero al mismo tiempo, ese hecho tan irrelevante también conlleva una decisión más interna, que implica revisar actitudes y comprometernos a modificarlas: 'Tengo que prestarle más atención al tránsito y no distraerme mientras manejo'; o, si la culpa te carcome la cabeza cada vez que salís a trabajar, buscá alguna acción que te permita compensar de algún modo y sentir que estás haciendo algo (aunque sea un paseo a solas con tu hijo/a o compartir el momento del baño juntos cada vez que llegás de la oficina).

E. El valor de la acción -aunque sea virtual- es lo que nos permite sentir nuevamente el poder y salir de ese esquema en que las culposas son menos buenas y fuertes , para iniciar así el círculo que conduce hacia la reparación.

Renovar los contratos

Quizás esa amiga que te reclama su atención y a la que llamás sólo cuando no das más de culpa ya no sea tu amiga. Nuestro cerebro está calibrado por un armonioso sistema de 'intercambio de favores': uno da en la medida en la que también recibe, quitando la vocación de servicio, claro. Pero.... ¡cuidado!, que también existen seres 'parásitos' que sólo reciben sin entregar nada. Aunque nos resulte un poco especulativo, nuestro cerebro lleva esta contabilidad, pero muchas veces se hace el distraído y sólo registra lo que damos; por eso hay que poner la conciencia en los beneficios de cada uno de nuestros contratos (con la pareja, con las amigas, con los hijos, con familiares, con compañeros de trabajo, etc.), haciendo una especie de matemática emocional. ¿Todavía nos sigue cerrando la cuenta? Genial. Pero si no cierra, es hora de modificar las reglas.

F. Revirtiendo ciertas conductas y eligiendo bien con quiénes y cómo relacionarnos, la culpa seguramente seguirá apareciendo..., pero nosotras tendremos algunas otras herramientas para ser más astutas y procesarla con sabiduría .

Informe: María Eugenia Castagnino

Link: http://www.revistaohlala.com/1477370-claves-para-procesar-la-culpa


LA CULPA ES UN PESO QUE NO SIRVE PARA NADA.
MIRA COMO TE DEJA LA MENTE; TRISTE, SIN ENERGÍA, CON SENSACIÓN DE IMPOTENCIA Y FAMÉLICA.

REPITO:

LA CULPA ES UN PESO
QUE NO SIRVE PARA NADA
PARA NADA DE NADA...

LO MÁS INÚTIL A LO QUE LE DIMOS UTILIDAD ES A LA CREENCIA DE LA POSIBILIDAD QUE ESTA TONTERÍA SÍ TENGA UTILIDAD ALGUNA. ES LO MÁS FALSO, RUINOSO Y FEO QUE EL EGO SE SACÓ Y AÚN SE SACA DE LA MANGA PARA PROTEGERSE DE TI.

En última instancia la culpa es la firme creencia de que es posible hacerle alguna afrenta a Dios, debilitar su Voluntad o imaginar posible que lo intocable, bello y perfecto pueda dejar de serlo de algún modo o manera. Esta creencia hace "posible" lo imposible y genera un cúmulo de energía que sólo se daña a sí mismo perpetuando la fantasía, tratando de hacer un testigo de su "realidad" a todos cuanto la miran. Es como digo, el gran error de los errores. La mente no puede dañarse a sí misma por mucho que así lo crea. Si lo cree, lo más que hace es soñarlo inventándose una pesadilla de víctimas y culpables que jamás fue ni lo uno ni lo otro realmente pues NUNCA es verdad.

Dios jamás quiso para sus hijos sacrificio o pesar alguno. ¡¡NUNCA!!. Si esto fuese verdad y Él estaría loco. Así pues resta reconocer que los que estamos en un error somos nosotros. Pagar nada creyéndose culpable es un error. Libérate de la culpa, perdónate este error y sana AHORA!. Todo sacrificio es fruto de la creencia que ha de pagar con "su propia sangre" culpa alguna.

Esto es un circulo fabricado en la mente y que se cierra a sí mismo:

1º "soy bueno" (es verdad)

2º "cometo un error" (es verdad, alégrate que lo viste, ahora podrás corregirlo).

3º "he de sentirme culpable" (no es verdad) "pues creo que he dejado de ser bueno" (no es verdad)

4º "creo que he de pagar mi culpa" (creencia falsa de un falso deber, todo error se corrige en la mente y sólo en ella será corregido, las acciones inteligentes que hagas a posteriori vendrán como consecuencia de haber sanado no como necesidad de pagar nada, mientras no se ha sanado el error seguirá en pie en la mente, HAGAS LO QUE HAGAS)

5º vuelvo a ser bueno (no es verdad, SIEMPRE LO ERES). 

¡Qué circulo más tonto!. Jamás dejamos de ser lo que somos aunque hayamos cometido un error. Cometemos errores PORQUE NO SABEMOS QUIENES SOMOS pero no por cometerlo hemos dejado de serlo.

Sí aún crees que sí tiene utilidad estás en un ERROR. La culpa es un peso que NO SIRVE PARA NADA. Espero que no te importe que lo haya repetido por 3º vez. Es la gran mentira de las mentiras de la que el ego se esconde para no ser visto ni oído.
Para corregir un error no es necesario fustigar a nadie, ni fustigarse a sí mismo. SÓLO EL AMOR otorga la inteligencia que se da cuenta perfectamente del error y lo puede corregir muy fácilmente y sin apenas esfuerzos ni sacrificios alguno.

Este ego no está para lanzarlo por la ventana o negarlo, está para escucharlo, reírte de lo que dice y nunca más creer que las cosas que te dice sean verdad. Es un gran maestro de las mentiras, si lo escuchas en silencio aprenderás todo lo falsos cuentos que tiene para contarte. La culpa es su guardián, disuelve al guardián y siéntate a gusto con una bolsa de palomitas a escuchar a este tonto del culo. Cuidado, de tonto no tiene nada pues ha fabricado TODO el mundo que ves. Así que no creas que no tiene poder. Lo tendrá hasta que el que le ofreciste tú se lo quites.

Repito: NO LE DES LA PATADA, escúchale muy atentamente y ríe. Así aprenderás, pues aprendiendo de él es como realmente podrás librarte de su "existencia" para siempre.